domingo, 17 de marzo de 2013

El silencio: remedio difícil de conseguir


En nuestra vida cotidiana estamos expuestos a millones de estímulos auditivos y visuales. Muchos de ellos escapan a nuestra voluntad y control, es decir, no podemos callarlos u ocultarlos. Por ejemplo si frente a nuestra casa hay un edificio en construcción, por un tiempo aumentará la contaminación sonora debido a los ruidos provocados por las maquinarias. Si vivimos frente a una escuela de primaria podemos asistir a la entrada y salida de niños o al recreo involuntariamente. Si las ventanas de la casa dan para una avenida muy transitada de vehículos tendremos mucho ruido de tránsito incluso en la noche. En algunos lugares de trabajo, al ruido habitual de las tareas se suma la música de fondo y a veces los sonidos propios de máquinas y equipos.

Al regresar a casa, actualmente más, las personas suelen usar auriculares para escuchar música o su programa preferido, y cuando llegan se conectan a internet o miran la televisión. Algunas personas suelen dormir con la luz encendida y en algunos casos con la tele o la radio. 
Todos esos estímulos están llegando a nuestro cerebro que no descansa haciendo su trabajo "silencioso", es decir: decodificar, clasificar, escuchar, no escuchar, almacenar, descartar, etc. 
Existe otra actividad que hacemos casi sin darnos cuenta: leer. A lo largo del día, de camino al trabajo, estudio o de regreso a casa, leemos miles de carteles con publicidad o indicaciones. Lo hacemos casi involuntariamente porque están ubicados de manera estratégica para ser vistos y porque tenemos una tendencia a leer todo aquello que se nos pone delante que tenga contenido de letras o símbolos.
Agréguese a esto todo lo que vemos: personas, situaciones, paisajes, casas, animales, autos, en fin el mundo que nos rodea.
Podríamos preguntarnos: ¿vemos y oímos lo que queremos? ¿Podemos elegir? 
Cuando alguien nos dice "me duele el estómago" inmediatamente le preguntamos ¿qué comiste? para saber si algo de lo que incorporó en su cuerpo pudo dañarlo. Podríamos hacer lo mismo cuando una persona nos dice que le duele la cabeza o los ojos, o que está triste, deprimido, enojado, angustiado, preocupado, etc. Podríamos preguntarle ¿qué viste u oíste? para saber qué fue lo que incorporó que pudo dejarle un efecto nocivo.
EL SILENCIO TIENE MUY MALA FAMA


La posibilidad de estar en silencio no siempre es fácil de conseguir aunque parezca algo sencillo. Cuando estamos en una reunión de amigos, por ejemplo, uno se aparta de pronto y se aleja por un momento hacia un lugar que no hay personas, cierra los ojos, respira hondo y se relaja por cinco minutos y alguien que nos ve nos pregunta ¿te sentís bien? Cuando estamos en el trabajo y no participamos de la charla habitual de temas triviales seguro que alguien le pregunta a otro "¿qué le pasa a xx, que está tan callado? Si llegamos a casa y queremos estar en silencio, es probable que alguno de nuestros familiares piense que estamos enojados y si quisiéramos ir al cuarto a estar en silencio unos minutos pensarán que nos sucedió algo triste o malo en el día. 
¿Por qué nos molesta tanto el silencio? ¿Por qué nos cuesta tanto estar en silencio?
Si estamos en la sala de espera del médico tomamos una revista para ojear o miramos la pantalla de la tele que está en la pared aún si no podemos acceder al audio. Cuando estamos en un auditorio no podemos evitar comentar con el de al lado lo que va diciendo el orador. Hasta cuando estamos en el cine o el teatro nos cuesta esperar a que termine la obra para comentarle algo a nuestro acompañante. 
¡Qué difícil es estar en silencio y encontrar un momento y lugar para practicarlo! ¿verdad?
El silencio es un espacio de no ruido básicamente. Esto a veces es difícil de lograr a menos que se trate de una sala de grabación de sonidos, una iglesia o un teatro; porque siempre hay algún ruido de fondo aunque sea a la distancia. 
Si una persona habla poco decimos que es "muy callado" si habla demasiado decimos "es un charlatán" ¿cómo encontrar el término medio? ¿cómo saber cuándo hay que hablar y cuándo callar? 
Hay un dicho popular que dice que si nos dieron dos orejas y una boca es para que escuchemos el doble de lo que hablamos. Es un consejo útil y reditúa buenos resultados.

Estar en silencio desde afuera y desde adentro es más difícil todavía. Porque podríamos lograr un espacio de silencio (relativo) en nuestra casa o lugar de trabajo, pero ... ¿podemos callar al mono loco de nuestra mente? Esto es difícil. Se puede hacer un ejercicio de dejarlo hablar sin ponerle atención expresa, esto lo hacemos cuando meditamos, vamos dejando pasar las imágenes y los diálogos sin apegarnos a ellos para poder entrar en estado de meditación. Pero sólo si llegamos a un profundo estado de relajación (sin dormirnos) es cuando el mono loco queda en silencio, o por lo menos no lo escuchamos por un rato.

Estar en silencio es un desafío. Estar en una reunión y tratar de escuchar a los demás en lugar de hablar y hablar sólo por mostrar cuán simpáticos somos, le cuesta al ego. Responder "no sé" cuando no queremos participar de una charla trivial o de una discusión, implica un poco de autocontrol. Apagar la tele y la radio a la hora de almorzar o cenar, parece un sacrificio extremo. Dormir con la tele apagada, parece imposible. Tratar de volver a casa caminando y sin los auriculares, ufff... ni loco!. Ir a la playa y sentarse a escuchar el mar, será cuando me jubile. Entrar a una iglesia y estar allí un rato escuchando el silencio, ¡ni pensarlo!. Estar con nuestra pareja un rato en silencio, es señal de que algo anda mal.  Sin embargo estas son algunas formas de ir incorporando el silencio en nuestras vidas.

Hay personas que no pueden estar mucho rato sin hablar cuando están con alguien, y hacen un esfuerzo por encontrar temas para dialogar; ¿por qué tenemos miedo a estar en silencio? parece que si dos amigos se encuentran y por un rato no hablan de algo es como si la amistad se estuviera por terminar, decimos "ya no tenemos tema de que hablar". Esto suele pasar a las parejas de matrimonio que hace muchos años están juntos. ¿Es malo estar un buen rato en silencio compartiendo el espacio con otro? No, todo lo contrario. Cuando dos personas pueden estar un rato largo en silencio es porque hay otro tipo de comunicación entre ellas que no necesita de la palabra. 

JUGUEMOS



Podemos practicar un juego sencillo que se puede hacer estando solo, con amigos, con la pareja o con los niños. Apagar la tele, la radio, la computadora y la luz y ........ escuchar....... sólo escuchar.... con los ojos cerrados.... y tratar de discernir los sonidos del ambiente, hasta los más ínfimos y de a poco... ir agudizando el oído y percibir nuestra respiración.... y el corazón latiendo .... y ... cuentan los expertos que se puede escuchar el ruido que hacen nuestras neuronas al emitir impulsos eléctricos.... ¿no lo creen? bueno, hay que intentarlo y ver si se puede lograr. 

COMO ESTAR EN SILENCIO

Si bien es difícil lograr el silencio exterior, también lo es conseguir el estado de silencio interior. Podemos usar tapones de oído para amortiguar los sonidos externos. Esto nos proporciona la oportunidad de escuchar los sonidos internos de nuestro cuerpo con mayor facilidad y lo vamos a usar para comenzar a callar el mono interior. La meditación es una buena técnica para comenzar a estar callados por un rato y poner atención a otras cosas. En primera instancia como dijimos, escuchar nuestro cuerpo y sus ruidos, reconocerlos. Después dejar que la mente consciente mantenga ese diálogo perpetuo que suele tener consigo misma y de a poco dejar de ponerle atención, como cuando le ponemos "mudo" a la tele, sabemos que está allí hablando pero no nos apegamos a ningún parlamento. 
A partir de ahí y antes de quedarnos dormidos, podemos acceder a un pequeño y maravilloso espacio que queda entre un pensamiento y otro, un lugar donde no hay palabras, es decir no hay símbolo lingüístico. ¿qué  hay entonces? sólo INTENCIÓN.
En ese intersticio entre un pensamiento-palabra y otro queda un lugar de energía en el que sólo hay intención, que es el pensamiento previo, antes de convertirse en palabra. 
Es en este lugar donde podemos operar poderosos cambios para SANAR algo en nuestra vida, un hábito improductivo, un modo de relacionarnos que nos trae dolor, una enfermedad física o mental, un recuerdo penoso, un problema que no podemos resolver.
Allí donde se encuentra el silencio es donde podemos intervenir con nuestra mente consciente para incorporar INTENCIÓN DE SANAR, INTENCIÓN DE AMOR que producirá cambios positivos en nuestra vida. 
Para empezar a valorar el silencio como herramienta de sanación probemos a participar de las charlas con mayor espacio de silencio, ¿parece contradictorio? bueno, es así. Cuando estamos en una reunión practiquemos la escucha más que la palabra y hagamos un pequeño "auto-test" antes de hablar que consiste en una pregunta: ¿LO QUE VOY A DECIR, APORTA ALGO POSITIVO? si la respuesta es SI puedo agregarlo al diálogo, si la respuesta es NO, mejor me quedo callada. ¿qué les parece para empezar? 
Cuando lo que voy a decir entra en la categoría de QUEJA, CRITICA, BURLA O AGRESIÓN, puedo tomarme un tiempo para decidir si lo digo o no, si contribuye a una comunicación sana o no, si enriquece o destruye, si es para satisfacción de mi ego o no; y valorar que si mi parlamento no contribuye en nada positivo, mejor CALLAR y escuchar.


El silencio es un espacio de paz que genera más paz, armonía y descanso para el cerebro y para el alma. Es una herramienta altamente SANADORA como la respiración, está al alcance de todos, no tiene costo y produce grandes beneficios. Es un REMEDIO al alcance de todos. Procuremos 15 MINUTOS  DE SILENCIO a diario y en un breve tiempo comenzaremos a ver los cambios favorables en nuestro entorno. 

Gracias, hasta la próxima

domingo, 3 de marzo de 2013

¿Qué se necesita para usar Reiki?



Para comenzar a practicar Reiki necesitamos estar iniciados por un Maestro en Reiki. Y para iniciarse lo único y primero que necesitamos es QUERER HACERLO.
Manifestar nuestra voluntad de querer formarnos en Reiki y establecer un COMPROMISO con uno mismo  y con los demás si queremos compartirlo.
¿En qué consiste el compromiso? Se trata de adquirir una actitud responsable para con uno mismo. Estar dispuesto al aprendizaje y la auto-observación para conocernos y poder mejorar nuestra calidad de vida y la de nuestro entorno.
Reiki es un sistema de sanación que lleva implícito una filosofía de vida. Durante el proceso de aprendizaje vamos conociendo nuestra manera de ser en el mundo, de relacionarnos con el entorno y de resolver nuestros asuntos cotidianos, el modo en que tomamos decisiones, la forma de involucrarnos afectivamente con los demás y la manera en que encaramos nuestro trabajo y profesión.
A medida que avanzamos iremos observando nuestro comportamiento general y las emociones asociadas, para conocernos y saber qué partes queremos mejorar, cuáles fortalecer y cuáles cambiar. Abandonar hábitos nocivos y recuperar espacios de salud mental, física y emocional que conllevan a una mejoría general tanto para la persona como para el núcleo familiar.
Básicamente se trata de un proceso de ACEPTACIÓN del sí mismo, de la historia y de la trama familiar. Observar para conocer y conocer para aceptar. A partir de allí comienza el proceso de reconciliación con nosotros mismos y nuestro entorno y una manera de ver la vida menos estresada y dramática.
¿Para qué se usa?
Una vez iniciado en Reiki podrás darte energía de sanación a tí mismo y a otras personas, también a las mascotas, a la casa y los alimentos que consumimos. Con el nivel II de Reiki se puede enviar energía a distancia a personas y también a situaciones problemáticas como accidentes, internaciones, conflictos familiares, catástrofes entre otros. 
Se puede hacer Reiki en cualquier momento y lugar, y a cualquier hora. Cuando tenemos Reiki podemos utilizar esas "horas muertas" para darles vida y amor, como por ejemplo cuando tenemos que estar un buen rato en una sala de espera, o mirando la tele, o tomando el sol, o durante un viaje largo; mientras tenemos las manos libres podemos colocar la mano en la parte del cuerpo que creemos que necesita reiki y tener la intención de enviar energía, no se necesita estar especialmente concentrado, sólo con manifestar la intención y/o activar los símbolos (a partir de nivel II) la energía se trasmite. 
Reiki es especialmente útil con los niños, en la crianza y también en los centros de educación. Ya que la persona que tiene reiki puede mantralizar mentalmente (entonar el nombre de los símbolos) mientras hace otra tarea y eso armoniza los espacios y momentos compartidos. Los niños son muy sensibles al reiki y lo piden de diferentes maneras, cuando se acercan y desean abrazos, upa o simplemente contacto físico; una vez que recuperan la tranquilidad y armonía se alejan y vuelven a sus actividades. 
Es de gran ayuda cuando los chicos tienen dificultad para dormir, para comer y para concentrarse, existe una línea de Reiki que se llama Karuna que tiene que ver con la Madre y el sentimiento de Compasión Universal que activa la capacidad de amar y cuidar; esta línea es muy efectiva para las personas que trabajan  con niños y sin duda para las madres también ya que potencia nuestra capacidad innata de "madrar"(maternizar)

En el transcurso del aprendizaje de esta técnica, vamos adquiriendo destrezas que parecen simples pero que sin embargo requieren de un entrenamiento; como por ejemplo el reconocimiento y control de las emociones. Una vez incorporado el hábito de hacer Reiki, cuando nos vemos en medio de un altercado, discusión o conflicto entre personas, antes de continuar aumentando la tensión aprendemos a parar y enviar energía de Reiki con los símbolos y eso nos da una pausa que permite el ingreso de la armonía y la habilitación de lo creativo para la resolución del conflicto.
Uno de los grandes aprendizajes que nos deja el proceso de Reiki es bajar el nivel de enojo por asuntos triviales, desistir de las discusiones en pos de ver quién tiene razón, ya que deja de interesarnos tener razón en algo o en todo porque valoramos que la opinión de los demás es igual de válida que la nuestra; y  dejar de luchar por el poder en la familia o en el trabajo, y asumimos así los casos en que somos RESPONSABLES y no poderosos que no es la misma cosa.

Reiki aporta al proceso de sanación una formación en valores, una filosofía de vida que nutre lo ESPIRITUAL, sana lo FISICO y equilibra lo EMOCIONAL. Es complemento válido de todas las otras formas de terapia. Cuando se usa como terapia, es un tratamiento en el que la persona adquiere ella misma las nociones y técnicas que le permiten hacerse cargo de la "enfermedad" o padecimiento y continuar sanándose una vez terminado el mismo.

Con Reiki podemos continuar la formación todo el tiempo que queramos, ya que implica mejorar la calidad de vida y nuestro ser interno para ser cada día mejores personas en un proceso de desarrollo mental, espiritual y emocional.

Así que, a los que estén interesados en formarse o tratarse, busquen en la proximidad de su entorno un maestro de Reiki que les merezca confianza y MANOS A LA OBRA.  El mundo de hoy necesita AMOR.

Gracias, hasta la próxima
Elizabeth Quindt
Maestra en Reiki