Se encuentran dos amigas y una le pregunta a la otra:
- ¿cómo te fue con esa cita que tenías el otro día?
- ah, muy bien, salimos a cenar y lo pasamos muy bien...
- y? quedaron en algo?
- si, bueno... en realidad no, intercambiamos los teléfonos, supongo que me llamará...
Se encuentran dos amigos en el trabajo:
- qué hacés, todo bien? has visto a Juan?
- hola, no, no lo he visto ¿por qué lo preguntás?
- porque hace dos días que no viene a trabajar, ¿estará enfermo?
- no creo, si así fuera supongo que habría avisado....
Charlan los padres un viernes a la noche:
- ¿Florencia ya llegó?
- no, pero es viernes, supongo que irá a lo del novio.
En nuestra vida cotidiana tenemos incorporados muchos hábitos de los cuales no somos conscientes. Algunos de ellos son útiles y eficientes, pero no todos. A lo largo del proceso de socialización, en el que aprendemos las reglas de comportamiento en sociedad y las costumbres de cada colectivo en el que participamos, vamos adquiriendo también los llamados "vicios" de forma. Son costumbres, modismos, conductas que por ser habituales ya no se cuestionan y que se usan para la convivencia y vinculación con el entorno. Hay muchas de estas costumbres que son altamente nocivas, como por ejemplo: criticar, juzgar, quejarse y SUPONER.
Hoy vamos a hablar de la SUPOSICIÓN. Es un hábito que consiste en imaginar conductas, pensamientos, sentimientos y acciones de otros en función de nuestro "mapa" de acciones. Un SUPUESTO no requiere investigación alguna y se basa en especulaciones y opiniones; este dato se da siempre por seguro y las consecuencias se derivan de sí mismo con esos datos que no son fiables.
Todos tenemos un modo o modelo de pensar la vida y de planificarla, también tenemos modelos o prototipos de relaciones afectivas y mecanismos específicos para salir de situaciones engorrosas, así como formas particulares de expresar sentimientos o hacer pedidos.
Cuando SUPONEMOS, estamos imaginando que la otra persona (o grupo de personas) se va a comportar de determinada manera según nuestra manera de pensar y resolver las cosas, que por otra parte, creemos que es la que usa la mayoría de las personas y consideramos que está bien, por lo tanto esperamos que así lo hagan y cuando no lo hacen sentimos frustración y no entendemos lo que pasó.
Sin darnos cuenta construimos un modelo de comportamiento basado en nuestra visión del mundo y lo generalizamos, provocando la ilusión de que todos piensan de la misma forma y reaccionan igual.
El ejercicio de SUPONER nos insume gran cantidad de tiempo, ya que estamos pensando en la persona, imaginando su accionar y esperando una respuesta. Y cuando estamos ocupados en la vida ajena dejamos de ocuparnos de nosotros mismos. Insume también energía y genera expectativas. La gran mayoría de las veces, la persona en cuestión (de la cual suponemos algo) no se entera de todo nuestro elucubrar en torno a su conducta y suele sorprenderse cuando (en el mejor de los casos) le reclamamos algo que no hizo que nosotros, basados en nuestra suposición, esperamos que haga. En otros casos rompemos relaciones afectivas y porque la persona no hizo lo que se SUPONÍA que debía hacer, y el otro jamás se entera de lo pasó.
La suposición es como una gran bola de nieve que crece cuanto más se desplaza, una suposición lleva a la otra y así sucesivamente en una rueda sin fin que muchas veces termina dañando un vínculo, ya que las MOTIVACIONES por las que una persona decide hacer o no una cosa son infinitas y ajenas a nosotros, sólo propias de quien toma la decisión y en la mayoría de los casos esas motivaciones nada tienen que ver con nosotros ni nos interesan.
El mito de que saber TODO lo que le pasa a los amigos o familiares significa AMAR es totalmente falso, ya que en realidad AMAR significa ACEPTAR al otro y sus decisiones sin necesidad de JUSTIFICAR. Pero esto es otro tema, que trataremos en otro artículo.
¿Cómo se sale de la costumbre de suponer? Con una conducta que sea ASERTIVA.
Esto es generando un hábito un poco más efectivo que la suposición que es la COMPROBACION.
Para saber qué piensa alguien respecto de un tema o situación lo mejor es PREGUNTAR a la persona, sin intermediarios. Esto implica una conducta adulta, madura y una buena autoestima.
Cuando queremos saber qué pasó, qué piensa una persona, si va a venir a una fiesta que lo invitamos, si recibió un regalo que le enviamos, si se siente bien o mal, si está enojado con nosotros o no, si le pasa algo... lo mejor es COMPROBAR.
El diálogo franco y abierto siempre es un buen camino para construir un buen vínculo, para eliminar dudas y evitar la suposición que es sólo una forma de ocultar el miedo al fracaso en las relaciones humanas y postergar la comprobación. Para superar ese miedo, es un buen ejercicio empezar por intentar diálogos que comiencen con la fórmula "yo siento que" o "yo imagino que" esto implica hacerse cargo de los pensamientos y sentimientos sin culpar al otro. Si la situación a resolver genera alto estado de tensión por el tipo de vínculo o por el nivel de enojo al que se llegó, una manera de comenzar a disminuir la angustia que genera el encuentro de diálogo es ejercitar frente al espejo, en solitario y en voz alta comenzar a hablar como si la otra persona estuviera presente, es aconsejable hacer una meditación breve (5 minutos) antes del ejercicio y puede resultar también escribir una carta (o varias) hasta sacar afuera todos los sentimientos que genera la situación.
Visualizar creativamente situaciones de desenlace positivo en situaciones de conflicto es un poderoso ejercicio para comenzar a crear formas sanas de comunicación. Y cuando tenemos dudas respecto del accionar en una situación dada, lo mejor es esperar, y en meditación pedir la solución a nuestro maestro interno, para actuar con mayor ASERTIVIDAD.
Hasta la próxima!
Agradezco sugerencias y aportes
Elizabeth Quindt - Reiki Master
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